jueves, 18 de mayo de 2017

El Dios De Las Mil Caras...

Tuvimos la oportunidad de derrotar sin miedo al lucero
Sentimos la corriente inevitable de un deseo perecedero
Tuvimos la oportunidad de recuperar el paraíso perdido
Y pudimos en total unidad nuestros seres haber fundido 
Pero me humillaste con tu falsa e indulgente voluntad
Y a través de tu antifaz me echaste en cara mi frialdad
Qué extraña criatura esa que hace siglos fue concebida
El amor que la vergüenza en su seno fieramente confina

Fui capaz de enfrentarme al circo del ridículo sólo por ti
Fui la reina del carnaval en tu feria grotesca de lo absurdo
Inventándome la esperanza de que de alguna manera así
Podrías desplegar toda tu ansiada ternura bendita ante mí
Creyéndome que doblegando mi corazón sobre tu regazo
Y despreciándome comiendo cual can de tu piadoso brazo
Podría finalmente acceder dentro de la muralla de tu burgo

Pero eres como Jano, el dios de las dos caras
Hiriéndome por turnos con tu máscara y tu espada
Ojala no fuera tan alto el precio de la venganza
Pero eres como Jano, el dios de las mil caras
Debo pensar en la estrategia de la próxima jugada
Para no humillarme más por un Adonis sin valor
Para no olvidarme nunca del poder en mi interior
Para nunca más ser traicionada por los impulsos del ardor

Te volviste en mi vida el astro que iluminaba íntegra la creación
Y así con robustos lazos ataste en mí todo tu radiante esplendor
Mas la sombra proyectada en el reverso de tu sibilino interior
Hizo añicos la efigie que construí para ti con absoluta devoción
Tus hilos asiendo mis muñecas, cual de marionetas el portador
Te hicieron pensar que podías ejercer sobre mí supremo control
Me sometiste con tus cadenas reduciéndome al siervo más inferior
Y ese pedestal que alcé en tu nombre te hizo creerte emperador
Pero la emperatriz dicta que es la hora de que estalle la revolución

Majestad de la nada, el vacío de tu vida es tu objeto de admiración
Con tus palabras pomposas lograste atraparme en tu telar del engaño
Mas las vendas cubriendo mis ojos ya no pueden contener mi visión
Y es en esta vigilia diáfana que me doy cuenta de la verdad de mi razón
Que no tienes poder sobre mí, que no fuiste ni serás nunca mi soberano
Cual Atlas liberado, el peso abominable de tu ego no me aplastará más
Las musas extáticas entonarán para la eternidad esta homérica canción
Odas que anuncian buenos augurios en la senda de mi propia superación
Pues en esta hora azul naciente no habrá otro maestro que la intuición 

Porque fuiste como Jano, el dios de las dos caras
Hiriéndome por turnos con tu máscara y tu espada
Al final no resultó tan alto el precio de la venganza
Pero fuiste como Jano, el dios de las mil caras
Debí aprender la estrategia de la próxima jugada
Para no humillarme más por un Adonis sin valor
Para no olvidarme nunca del poder en mi interior
Para nunca más ser traicionada por los impulsos del ardor

Y ahora que el infinito se yergue tallando universos entre tú y yo
Distanciando tu sol implacable de mi cielo ya nunca más eclipsado
Y la dulce noche llega desplegándose como refugio de los olvidados
El último deseo que puedo entregarte no es otra cosa que lo mejor
Mi libertad no será más que tu tormento, pero no te guardo rencor
Ojalá las huellas de tus pasos te deparen un aprendizaje enriquecedor
Sé que estás roto, que los golpes de la vida forjaron lo que eres hoy
Pero abre los ojos, aprende a estar en paz contigo mismo sin temor
Entiende cómo compartir con el otro y poder alcanzar la aceptación
Comprende cómo es amar incondicionalmente sin pedir retribución
Para así ya nunca más ser traicionado por los impulsos del ardor


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