lunes, 8 de junio de 2009

Para Abrir Los Ojos...

Cuando aprendamos a amarnos a nosotros mismos y a aceptarnos por lo que somos, sin tratar de cambiarnos y en consecuencia, podamos amar a los demás y aceptarlos por lo que son, sin distinciones de ningún tipo, entonces el mundo conocerá la paz. Cuando dejemos de pensar que una caja de psicodélicos colores es la que gobierna en nuestras vidas e influye en nuestro entorno social entonces el mundo prosperará. Cuando dejemos de silenciar a los visionarios de nuestra era y celebremos con laureles el libre albedrío y coronemos a los librepensadores, entonces los grisáceos muros opresores que han construido para nosotros caerán. Cuando entendamos finalmente que las religiones son todas distintas versiones de una misma historia antigua basada en los fenómenos astrólogicos y que al fin y al cabo somos todos seres humanos iguales, creamos lo que creamos, entonces nos daremos cuenta que el dios más poderoso ya ha aparecido y que se manifiesta en forma de agua, fuego, tierra y aire; porque la verdadera divinidad y la única digna de culto y honra es la mismísima naturaleza, pues es solamente ella nuestra casa y nuestra comida. Cuando comprendamos de una vez que debemos cuidarla como si de diosa se tratara, entonces el planeta presenciará la utopía perfecta. Cuando tengamos la facultad de educarnos y educar a otros y poder distinguir finalmente que la realidad que nos quieren imponer es una mentira y podamos entender finalmente que las naciones no las controlan los gobiernos, sino un grupo extremadamente reducido de personas detrás, inmersos en las tinieblas, ahí habremos recobrado la capacidad de luchar por ideales. Solo con el desarrollo de la inteligencia mediante la educación y el nacimiento del pensamiento crítico en nosotros mismos, es decir, la capacidad de analizar y discernir por propia voluntad, solo entonces nos habremos liberado de la prisión de nuestras mentes. Somos seres humanos y somos hermosos simplemente por el hecho de serlo, somos especiales siendo lo que somos y debemos aprender a amarnos a nosotros mismos, porque cada ser humano es especial en su forma de ser y no debe intentar cambiar simplemente porque se lo dicen. Somos maravillosos e increíbles de las maneras más sencillas hasta las más complejas, y cuando podamos asumir eso, cuando podamos elegir el camino de la amistad y no la guerra, cuando entendamos por fin que el amor es la magia más poderosa que existe y lo más importante en la vida de todo ser vivo, hasta del más insignificante y que es justamente el amor que otorgamos y el que recibimos, la capacidad de amar, lo que nos hace especiales porque es lo único que tiene y cobra sentido como respuesta a la pregunta de por qué hemos venido al mundo, será en ese último instante de revelación que podremos fundirnos en un todo, y alcanzar límites que ni siquiera sospechamos. Porque nosotros somos ilimitados en infinitas y misteriosas formas, y cuando tomemos conciencia de ello, solamente entonces, podremos alcanzar la plenitud, el mundo de las ideas.

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