sábado, 2 de mayo de 2009

Un Horizonte Por Delante...

Es la una de la madrugada y la ciudad duerme. Yo sigo despierta. Desde el ventanal de mi habitación veo el río y el puerto, y la brisa ribereña acaricia mi rostro con delicadeza. Y sí, es que así soy yo una soñadora consumada, una enamoradiza incurable y sé que por más que intente no podré cambiar. Ya intenté moldearme a merced de los demás y lo único que conseguí es sufrir en mi interior, me hacía daño a mi misma, porque aquello no era lo que soy ¿Por qué lo hice? Para agradar a la gente que me rodeaba, supongo. O quizá más que otra cosa para convencerme a mí misma, para probarme que podía identificarme en esas personas, que en ellas hallaría por fin la respuesta a esa búsqueda interminable de mi identidad.
Pero pensar eso fue un gran error y la máscara que creé se volvió mi trampa. Acabé el 2008 llorando a mares porque toda la autoestima y el orgullo que alguna vez tuve se habían quebrado en pedazos. Si alguna vez había tratado de quererme un poco más, ese plan se había desvanecido entre mis manos. Me había derrumbado por completo. Para colmo, terminé llevándome cuatro materias en el colegio y lo peor de todo, la relación con la persona que yo amé por primera vez o que creía amar y la cuál parecía, solamente parecía, corresponderme, terminó en indeferencia y frialdad. Cuando parecía que todo iba a concretarse y cuando más esperanzas tenía, fue cuando me di cuenta de que yo no era nada para él y que ese enamoramiento no tenía futuro. En fin no voy a contar todas mis angustias porque acabaría hartando a todo el mundo.
Lo cierto fue que acabé el año escolar sintiéndome terrible y sin parar de derramar lágrimas. La tristeza y desilusión me invadía, y con el tiempo acabó mezclándose con una especie de furia y desprecio hacia todos los que me habían hecho sentir mal.
Así pasaron muchos días de confusión. Pensé mucho en todo lo que me había sucedido en el año y llegué a la conclusión de que aquello no podía seguir así. Me dí cuenta de que no tenía que tratar de cambiarme a mí misma para agradar a los demás nunca, ya que simplemente no tenía porque demostrarles cuánto valía, es más no tenía que demostrarles nada en absoluto. Yo era la que tenía que demostrarse a sí misma su valor, yo era la que tenía que aprender a aceptarse y a quererse tal como era. Yo soy yo, y eso no se puede cambiar.
Estuve dándole vueltas al asunto un largo tiempo hasta que por fin empecé a convencerme de que yo era valiosa, sin importar la opinión de los ajenos. Por fin comencé a apreciarme y a darme cuenta de todas las cualidades que tenía y que no había sabido valorar antes. Tanto fue así que ¡oh, sorpresa! empecé a encontrar mis propios gustos en libros, música, películas y otras cosas en las que previamente me había sentido indecisa y tal vez afectada por la influencia de la gente a mi alrededor. Por fin, pude sentirme en total felicidad y satisfecha conmigo misma. y ahora veo al 2009 como un porvenir brillante, me siento con todo un amanecer por delante.
Porque no importa lo que pasé ni los obstáculos que encuentre en mi camino, sé que nunca me rendiré y que lucharé para alcanzar mis objetivos, aprendiendo de mis equivocaciones, cayéndome y levantándome otra vez, y por sobre todas las cosas recordando siempre la lección importantísima que aprendí este año: a aceptarme a mí misma tal como soy. Sé que esa lección no me la tengo que olvidar jamás.
Y fue así como nació este blog, con el propósito de recordarme siempre que esto es lo que soy y que así tengo que quererme, para contar mis experiencias del pasado para tenerlas en cuenta en el futuro y poder convertirme en una mejor persona.
En fin, esa es la explicación de cuál es el origen de este blog. Eso es todo lo que voy a contar por hoy. Este blog me acompañara durante todo este año, en el que se abren las puertas a una nueva etapa de mi vida, y espero que me sirva de ayuda para poder mejorar siempre un poquito más, aprendiendo de a poco.
En todo esto es en lo que me puse a pensar esta noche, a la una de la madrugada, cuando todos duermen excepto yo, que sigo despierta como un fantasma imperceptible, que no encuentra su descanso. No puedo evitar sentir una especie de vacío en mi interior, ciertamente causado por la soledad, cuando veo la ciudad iluminada y las calles desiertas. Y mientras escucho música, no puedo evitar pensar en que realmente me gustaría conocer a alguien que me quiera de verdad, a esa persona especial que esté allí para amarme y protegerme a la vez que yo lo amo y lo protejo a él. Es que ahora que me aprecio tengo tanto para dar. Es la verdad de mi corazón. Me gusta pensar que está allá fuera, que el guardián destinado a mí está allá fuera, en las calles desiertas, buscándome, esperándome, aunque el mismo no lo sepa, y que algún día el destino nos juntará para unirnos por el resto de nuestras vidas, viviendo la vida con pasión y vértigo, viajando y viviendo a pleno, aprovechando cada día, cada minuto, cada segundo como si fuera el último, como si cada suspiro que diéramos fuera el final. Sé que esto suena cursi, muy pero muy cursi, pero que le voy a hacer, soy una romántica sin remedio y estoy orgullosa de serlo. Como dije antes, yo soy yo y no se puede cambiar, jajaja. Porque ahora sé lo que valgo y nadie lo podrá cambiar. Porque tengo una existencia, un horizonte por delante para enfrentar. Y sé que ahora estoy lista para recorrer el camino viviendo con intensidad cada paso.

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