viernes, 8 de mayo de 2009

El Paso Del Tiempo...

El tiempo es como la flecha de Quirón: veloz e irreversible, tan fugaz que nunca llegas a comprenderlo y que, al igual que la saeta del centauro, te lleva hacia lugares insólitos...
Una de las cosas de las que me he dado cuenta estos últimos días es de la poca conciencia que tengo con respecto al paso del tiempo. Recién ahora me convencí de que una etapa de mi vida está muy próxima a terminar para dar paso a una, quizá la más importante, de toda mi existencia. Simplemente paseo por la calle y cuando me encuentro con alguien que me pregunta:"¿En qué año del colegio estás? yo le digo: "Pasé a cuarto año"(si aprobé todas las materias con mucho orgullo y alivio, además de una enorme felicidad y una claridad mental que nunca había tenido hasta aprender la lección definitiva);y me responden:"Uhh, que grande que estás, ya te faltan dos años y terminas", ahí recién me doy cuenta de todo el tiempo que ha transcurrido y de que tres años de mi adolescencia, con sus males y privilegios se pasó volando.Es cuando me pregunto a mí misma ¿estás lista para crecer?¿ya estás lista para convertirte en una mujer?.
Yo francamente no siento que haya cambiado para nada y mucho menos me siento preparada para seguir mi camino en solitario y tomar decisiones propias. La mayoría de las personas me dice que muy pronto estaré habilitada para proseguir el sendero con mi autoridad, pero yo recién me estoy empezando a descubrir a mí misma y realmente me parece que de conocerte definitivamente a poder tomar tus propias decisiones hay un gran paso que no sé en cuánto tiempo estaré dispuesta a tomar.
En fin, supongo que aún me quedan un par de años como para poder armarme contra las adversidades y poder abrirme paso en esta sociedad competitiva. Es muy irónico que ya me haya llegado el momento de crecer. Hace apenas un año pensaba que llegar a quinto año era prácticamente convertirse en un adulto, tanto física como psicológicamente, y ahora que yo estoy al borde de pisarlos, me doy cuenta que todavía sigo siendo una niña y de que no hay modificaciones trascendentes en mí. En primer lugar, sigo siendo bastante petisa de estatura, mi cuerpo no se ha transformado considerablemente (lo cuál me alivia bastante porque me gusta la forma de mi cuerpo más allá de todo) y tampoco avances mentales muy sorprendentes, es más sigo teniendo más o menos los mismos gustos que el año pasado. En fin, no he variado mucho, aunque pensará que en quinto año ya dejabas la infancia y adolescencia ¿Qué irónico, no?
Así es el paso del tiempo, transcurre rapidísimo y uno apenas se da cuenta. Cada vez que lo pienso me parece una idea muy triste, el hecho de ya no poder retroceder en el tiempo, de ya no poder volver atrás, de conocer personas maravillosas de las que quisieras aprender bien a fondo todo sobre ellas, conocerlas en profundidad, pero que desafortunadamente se quedaron en el camino y sabes que no las verás nunca más, que sus caminos se separaron para nunca volver a juntarse. Me ha pasado muchas veces y no es un pensamiento precisamente alegre.
Por eso, cuando empiezo a deprimirme por la rapidez con que he vivido y con la que viviré, surge en mi interior una pregunta de consuelo: ¿pero ese tiempo que ha sucedido de forma tan veloz, has sabido aprovecharlo?, ¿has sabido vivirlo? Y es cuando mi corazón responde con un retumbante “sí” o por lo menos eso es lo que siento.
Cada vez que resumo lo que he vivido, que sintetizo los momentos que he pasado en este mundo y vuelvo la vista atrás en el camino, me doy cuenta, con mucho orgullo y satisfacción debo decir, que a pesar de los momentos de angustia y euforia, de cólera y aburrimiento, he vagado por esta existencia viviendo con sentimiento cada momento, cada hora, minuto y segundo y eso me hace sentir muy contenta. Sé que no importan las dificultades y cuan conflictivo sea el futuro (ojala que no), siempre debo tener esperanzas en el mañana y vivir cada día agradecida de transitar un sendero tan maravilloso.
Y ahora que por fin he conseguido, con un inmenso esfuerzo mío y de familia que jamás debo olvidar, aprobar todas las materias y deshacerme finalmente de la pesada carga que portaba sobre mis hombros, es tiempo de empezar de nuevo para no volver a cometer los errores del pasado. Porque dejar que el tiempo se escape mientras uno se encuentra tropezando siempre en el mismo obstáculo es una de las maneras en que no se aprovecha la vida.
En conclusión, ahora que finalmente el gran problema que me conectaba con el 2008 ha terminado y que los lazos que me ataban a él se han desmoronado, es hora de empezar de cero de nuevo con la frase: “NO OLVIDES” que espero poder recordar para toda la eternidad. Porque para mí este año es un nuevo comienzo y francamente no quiero desaprovechar mi vida cometiendo perpetuamente los mismos errores del pasado.

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